Publicidad:
Terra
La Coctelera

Musicas

Melvin

Recordando algunas lecciones básicas

Kortatu - El Estado de las cosas

Cuando la impotencia te quema la sangre
la duda disipa la evidencia de las cosas
la falta de precisión
Té nubla la cabeza
es el odio,
quien guía tus pasos...
No importa,
aunque me digas,
que estoy metido
En una causa perdida.
Sí lo estable y permanente
es algo inerte
y no puedes precisar el estado de las cosas
la falta de certeza, te oxida las venas es el odio,
Quien guía tus pasos.
Pero no importa,
aunque me digas,
que estoy metido
En una causa perdida.
Como ves mi guitarra no dispara
pero sé donde apunto
Aunque no veas la bala.
Pero no importa,
aunque me digas...

La oración del ateo.

Oye mi ruego Tú, Dios que no existes, y en tu nada recoge estas mis quejas, Tú que a los pobres hombres nunca dejas sin consuelo de engaño. No resistes a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes. Cuando Tú de mi mente más te alejas, más recuerdo las plácidas consejas con que mi ama endulzóme noches tristes. ¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande que no eres sino Idea; es muy angosta la realidad por mucho que se expande para abarcarte. Sufro yo a tu costa, Dios no existente, pues si Tú existieras existiría yo también de veras. (Miguel de Unamuno 1864/1931)

POEMA 15... ME GUSTAS CUANDO CALLAS...

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía;

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.  (Pablo Neruda 1904/1973)